Archivo de Enero de 2009
Las gafas de vista estándar y la visión
La aparición de la presbicia a una edad relativamente avanzada es inevitable. El síntoma más evidente es la dificultad para ver de cerca. Suele aparecer alrededor de los cuarenta años debido al endurecimiento de los músculos del ojo, entre otros factores, lo que hace que se reduzca la capacidad de enfoque y se haga necesario utilizar gafas.
En los últimos tiempos, cada vez es más frecuente la tendencia de mucha gente de intentar solucionar el problema de la vista cansada acudiendo a cualquier farmacia o centro comercial donde encuentran gafas standarizadas con diferentes grados de aumento en los cristales y cada cual, tras probársela primero, elige la que cree que le va mejor y con la que aparentemente soluciona su problema de visión. Generalmente son atraidos por los bajos precios de las gafas y además porque posiblemente no den demasiada importancia al problema. Sin embargo, no son conscientes de que están poniendo sus ojos en riesgo con esa actitud.
Todos los estudios recientes sobre el tema coinciden en que si queremos preservar la visión y cuidar nuestros ojos es recomendable un control completo de éstos cada dos años al menos, cuando una persona ha pasado de los cuarenta años y pertenece a un grupo de edad de riesgo. El especialista es quien debe recetarnos unas gafas adecuadas que favorecerá nuestra visión y no correremos ningún riesgo al usarla, como sucede con las gafas graduadas estandarizadas que venden en los comercios que puede empeorarnos la vista y producirnos dolores de cabeza frecuentes.
En términos generales, las principales diferencias entre las gafas de farmacia y comercios y las personalizadas y graduadas en un centro óptico son las siguientes:
Gafas graduadas estándar:
-Graduadas a distancia estándar.
-Tienen la misma graduación en los dos cristales.
-Irregularidades frecuentes en la superficie de la lente, por lo que pueden provocar astigmatismo.
-Grado aproximado que puede agravar la presbicia.
Gafas personalizadas graduadas:
-Están personalizadas a distancia pupilar.
-Diferente graduación en cada ojo, según las necesidades de cada persona en concreto.
-Superficie regulares de las lentes.
-Graduación exacta y personalizada.
La vista cansada se cura con láser
La vista cansada o presbicia se produce cuando existe un endurecimiento o una pérdida de flexibilidad del cristalino del ojo. Este órgano se encuentra detrás de la pupila, teniendo como función enfocar las imágenes de cerca y de lejos. Con los cambios que se van produciendo con la edad, la capacidad muscular de los músculos del ojo disminuye, dando lugar a una dificultad de acomodación de la visión. Por todo ello, podemos decir que la presbicia o vista cansada no es una patología, sino una condición fisiológica.
Esta anomalía visual afecta tanto a hombres como a mujeres, al igual que a las personas miopes, con hipermetropía e incluso a los que nunca necesitaron gafas o lentillas. Se podría decir que se trata de uno de los primeros síntomas de que comenzamos a envejecer, aunque se trate de una persona sana. En el caso de las mujeres, esta afección se suele presentar ya a la edad de entre 35 y 40 años, mientras que en el hombre suele aparecer entre los 40 y 45 años, siempre que se trate de personas que gozan de una vista sana. Cuando la persona es miope, la presbicia suele llegar mucho más tarde, en función al grado de miopía que padezca.
Los síntomas más evidentes son que dejamos de poder ver los detalles de cerca y se produce un alejamiento progresivo cuando intentamos leer las letras pequeñas, lo que nos hace alejar cada vez más los brazos para poder leerlas. Otros síntomas también importantes son: el enrojecimiento de los ojos, cansancio visual, lagrimeo y dolores de cabeza e incluso en los ojos.
En la actualidad, este envejecimiento del ojo se puede curar con láser y cuanto más temprano se haga, mejores resultados se suelen obtener. Para eliminar esta anomalía se utiliza la técnica monovisión, que consiste en operar el ojo no dominante para la visión cercana y el dominante para la visión lejana. Esta operación suele ser mucho más tolerada por las mujeres que por los hombres, dado que existe mayor adaptación sensorial en el ojo femenino. Sin embargo, la cirugía láser está contraindicada en las personas mayores de sesenta años, ya que en esa edad es cuando se suelen presentar las cataratas.